¿Qué tan importante es nutrirnos según nuestro grupo de sangre?
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¿QUÉ TAN IMPORTANTE ES TU GRUPO DE SANGRE AL ELEGIR COMO NUTRIRTE? (PARTE 1)

Dentro de la medicina integrativa y la creencia de que somos seres individuales y con necesidades únicas, es importante poder evaluar todas las corrientes de información que se revelan según distintos estudios en base a aquello que nos diferencia.​​ Una de esas corrientes, postulada por el Dr. Peter D´Adamo, quien publicó los libros “Eat Right for you Type” y “Live Right for you Type”, plantea las diferencias que nos confieren nuestros grupos de sangre y por qué  es importante nutrirnos  y vivir en base a las necesidades que nuestro grupo sanguíneo nos da.

Nuestro grupo de sangre es un determinante genético de lo que beneficia y daña nuestra salud y bienestar.

Solo con saber nuestro grupo de sangre podemos saber:

  • como nuestro cuerpo reacciona a distintos alimentos.
  • nuestra susceptibilidad a distintas enfermedades.
  • como reaccionamos frente al estrés.
  • las características de nuestra flora intestinal y como digerimos ciertos alimentos.

Las Lectinas

Las lectinas abundan en algunas proteínas presentes en la comida, especialmente en legumbres, algas, granos y vegetales. Tienen propiedades aglutinantes que afectan la sangre y el intestino delgado.  Son usadas por muchos microorganismos para adherirse a las mucosas.

Existen distintas lectinas para las que cada grupo de sangre es mas sensible: cuando nos exponemos a ellas, esas lectinas se unirán a tejidos en específico, generando síntomas. Se ha descrito que las lectinas mueren con el calor, pero se ha comprobado que no todas lo hacen y que incluso algunas, como la de los plátanos, potencian su efecto aglutinante al estar expuestas a altas temperaturas. Además, buena parte de la población  no tiene en su estómago la acidez suficiente para digerirlas al punto de inactivarlas. Es así como finalmente exponerse a aquellas lectinas para las que nuestro grupo de sangre es sensible, generará distintas manifestaciones físicas, tales como:

  • síndrome de intestino irritable.
  • cirrosis en el higado.
  • bloqueo del flujo de sangre a los riñones.
  • pueden unirse a distintos receptores hormonales, ejerciendo un rol agonista o antagonista (potenciando o frenando el efecto), según sea el caso.

 

Síntomas de que podrían estar manifestando cierta sensibilidad a las lectinas de tu dieta:

  • meteorismo y flatulencia después de las comidas.
  • cambios en la digestión.
  • dolores musculares y de articulaciones.
  • fluctuaciones hormonales.
  • erupciones en la piel.
  • fatiga y cansancio.

 

Secretores y No Secretores

El concepto de secretor o no secretor define la capacidad de nuestro cuerpo de secretar el antígeno (según grupo del sangre A, B o AB) en los fluidos corporales y secreciones (saliva, mucosidad digestiva o respiratoria, etc.) Independiente del grupo ABO, los secretores pondrán sus antígenos en sus fluidos y los no secretores no lo harán. En USA el 20% de la población es no secretora, por lo tanto el 80% sí lo es.

El ser secretor tiene sus ventajas, pues esta exposición del antígeno en nuestros fluidos corporales, nos prepara de mejor forma para interactuar con el ambiente, los microorganismos y las lectinas de la comida.

Los no secretores tienden a sufrir más de:

  • caries y enfermedades gingivales
  • úlcera gástrica y duodenal
  • enfermedad celíaca
  • ronquidos
  • asma
  • EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica)
  • enfermedades autoinmunes (espondilitis anquilosante, artritis reactiva, enfermedad de Sjögren, esclerosis múltiple, etc.)
  • Diabetes
  • Cardiopatías e infartos
  • Síndrome X: obesidad, hipertensión arterial, dislipidemias (triglicéridos elevados, HDL baja, LDL alta), resistencia a la insulina e hiperglicemia.
  • alcoholismo
  • infecciones urinarias a repetición
  • infección por candida (especialmente los del grupo O)
  • bajos niveles de IgA e IgG, lo que aumenta el riesgo de, por ejemplo, infecciones de las válvulas cardíacas secundarias a infecciones bacterianas.

 

Estrés y grupos de sangre:

El qué tan capaces somos de lidiar con las demandas que la vida nos depara según nuestras elecciones de vida, va a depender también de nuestro grupo de sangre.

Grasas e intestinos:

Los grupos O y B (que no tienen el antígeno A) se verán beneficiados de una dieta rica en grasas buenas pues poseen entre 3 y 5 veces más cantidad de fosfatasa alcalina intestinal, una enzima encargada de digerir proteínas y grasas en el intestino. Tb influye de forma importante en la capacidad del propio intestino para autosanarse y regenerarse, especialmente en los niños. Y en adultos, esta enzima cumple 2 funciones principales:

  • rompe el colesterol en pequeños fragmentos.
  • aumenta la absorción de calcio desde los alimentos.

Está presente en muy poca cantidad en los grupos A y AB, lo que los hace más susceptibles de sufrir de enfermedades cardíacas.

Esto explica por qué estos grupos, que tienen el antígeno A en su composición se ven beneficiados de dietas basadas principalmente en plantas o de la dieta mediterránea cuando quieren luchar contra el peso, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

En cambio los grupos sin el antígeno A, el O y B si quieren mantener su salud ósea y proteger su sistema cardiovascular, se benefician del consumo de proteínas y grasas saludables en la dieta.

 

En el próximo post describiré las necesidades en específico para cada grupo de sangre.

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Un abrazo!

Loreto